He leído con interés el artículo de John Carlin La miserable envidia del aficionado en el que habla de la reacción de buena parte del madridismo a la remontada del Barcelona al PSG, y he leído también las explicaciones del autor a la Defensora del Lector de este periódico, pues ha habido madridistas que se han sentido insultados. Les pasa, dice Carlin, por no llegar al final del artículo: también, hay que decirlo todo, por haber llegado al principio. Pero tiene razón el autor en la última frase: si el Madrid hubiera ganado en “similares circunstancias”, los barcelonistas serían igual de “miserables envidiosos”. Con una salvedad: nadie se lo hubiera llamado en este periódico. Ese privilegio aún es madridista.

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