Los seguros ya no son un simple contrato por el que una compañía se hace cargo de los gastos relacionados con un siniestro. Las compañías saben que sus mejores clientes dan pocos partes, así que desde hace unos años han incorporado un enorme catálogo de servicios para dar valor añadido a las pólizas. El problema es que en muchas ocasiones la clientela no conoce esas coberturas.

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