Cuando se piensa en un guionista, uno se imagina alguien que controla su material y cuyos personajes hacen lo que él quiere. Pero esto no les ocurre a los guionistas de programas de telerrealidad. “Nuestra labor también es contar una historia. Tienes una persona que convertirás en personaje usando lo mejor de ella”, explicó José Rueda, que ha trabajado en programas como Pesadilla en la cocina o Quiero ser monja, en una mesa redonda organizada por el sindicato de guionistas ALMA en las jornadas para profesionales dentro del FesTVal de Vitoria. “Nuestra función es ordenar la realidad para que el espectador la reciba de una forma concreta y que emocione tanto al espectador como a los personajes”, defiende Óscar Prol, que ha trabajado en las adaptaciones de programas como El jefe infiltrado o First Dates. El propio Prol reconoce que incluso dentro de su gremio hay prejuicios a la hora de reconocer que hay un guion detrás de un reality. Pero siempre lo hay. “Hay una realidad y luego hay que preparar lo que quieres contar de esa realidad, porque no todo en la vida es interesante”, añade.

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