Durante la intervención de Mariano Rajoy en la Caja Mágica, nombre apropiado para una sede pagada con dinero salido de la chistera, se proyectó detrás de él un mar en calma que adormecía plácidamente al espectador: de eso se trata siempre Rajoy, es como un orfidal de derechas. Al espectador podría sorprenderle en un primer momento, como cuando la semana pasada se anunció un fuerte oleaje en Ourense. Pero aquella maniobra era la metáfora de lo que ha trasladado el PP este fin de semana: una ridícula cantidad de agua por la que España navega en paz como un barco fantasma. ¿Qué ha pasado entonces para que en el mismo fin de semana tres hombres millonarios gracias al PP se vayan trece años a la cárcel y el partido viva su mejor momento?

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