El expiloto español de la avioneta de Emiliano Sala arroja luz sobre el accidente

El expiloto español de la avioneta de Emiliano Sala arroja luz sobre el accidente

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Avioneta Piper PA-46 Malibu

Una vez aparecido el cuerpo de Emiliano Sala y a la espera de encontrar el del piloto Dave Ibbotson, la investigación acerca de las causas del accidente sigue abierta. Hay muchas hipótesis en torno a lo que ocurrió ese 21 de enero por la tarde entre Nantes y Cardiff, cuando la avioneta Piper PA-46 Malibu se perdió del radar, y pocos se atreven a dar su opinión.

Entre ellos hay un español. Eduardo Hernández Vidaurreta es un piloto burgalés de 65 años que conoce bien la avioneta accidentada. No el modelo, sino el mismo aparato, el de matrícula N264DB, ya que lo pilotó entre los años 2012 y 2015. En una entrevista a 'El País', desvela el origen de esta máquina, cómo acabó en sus manos y cómo era.

"Perteneció a una escuela aeronáutica en Florida que lo usó mucho. En 2012 fue traído a España por un amigo mío, un buen piloto también, pero que no tenía la licencia norteamericana. Me ofreció entonces ser su chófer", explica Hernández, que se refiere al empresario Roberto Sastre, el cual confiesa que lo usó sólo de forma recreativa.

Para el piloto, es muy complicado que haya sido por una avería mecánica. Pese a las palabras del propio Sala antes del accidente, Hernández recuerda que era un aparato duro. "El avión no se rompió a pedazos, estoy seguro de que no", afirma, contundente, y lo argumenta en su propia experiencia. "No me dio ningún problema. Si hay una persona que busca un motivo mecánico para explicar el hundimiento del avión, creo que se está equivocando", zanja al respecto.

La avioneta se fabricó en 1984, pero cuando llegó a España en 2012 ya estaba cambiado. En los tres años que pasó aquí, no se volvió a cambiar aunque sí se revisó la hélice una vez en un taller de Alemania.

De Valladolid a Inglaterra

La avioneta salió de España en 2015, cuando Sastre la vendió a la empresa británica Southern Aircraft Consultancy Inc Trustee. "La empresa que lo compró mandó un mecánico a España para inspeccionar el avión. No se detectó nada importante. Este avión se podía comprar, estaba en buen estado", afirma Sastre, que además asegura que contaba con chalecos salvavidas, botellas de oxígeno y otros elementos de seguridad.

Curiosamente, el que iba a llevar a Sala no era David Ibbotson, aún desaparecido, sino David Henderson, que es el piloto al que entregó 'las llaves' el español Hernández. Henderson, por motivos desconocidos, no tomó el vuelo previsto.

Publicado en Deportes.

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