“¿Un libro? ¿Solo eso?” “Mejor un juguete” “Pobre niño, compra algo que le divierta y no para estudiar”

“¿Un libro? ¿Solo eso?” “Mejor un juguete” “Pobre niño, compra algo que le divierta y no para estudiar”

*** Rozila.com Notas de Prensa. Redes Sociales. ***

No entiendo cuando me he encontrado, y ha sido con frecuencia, a adultos descartando que un libro sea un buen regalo para un niño al organizar los regalos de cumpleaños, Navidad o Reyes Magos. Lo consideran un presente de segunda, algo que no divierte, que no puede gustar.

“¿Un libro? ¿Solo eso?” “Pobre, regálale algo que le divierta, no para estudiar”.

Un libro es un buen regalo para un niño. Sobra decir que también para un adulto. Un libro que pueda gustar a su destinatario a mí me parece más apetecible y recomendable que la mayoría de juguetes que veo en los catálogos y que cobran los cien gramos de plástico a precio de adamantium.

Me gusta regalar libros. Supone recorrer estantes inmerso en una suerte de juego de buscar el tesoro. Recorrer lomos, cotillear solapas, recordar lecturas que tuviste y te gustaron; con la persona a la que quieres complacer todo el rato en mente.

Cuando hay que regalar cuentos a un niño me gusta ir acompañada de mi hija, que ella también mire, recuerde y busque.

Y adoro encontrarme con libreros que conocen y aman los libros, que recomiendan desde el interés y con el corazón.

Me gusta también que me regalen libros. Es un regalo que me dice que esa persona ha pasado un ratito en una librería pensando qué me puede gustar, penando en mí y queriendo agradarme. Aunque os confieso que rara vez se atreven a hacerlo. Temen meter la pata.

Ya de niña los libros eran mi regalo favorito en mi cumpleaños y en estas fiestas. En cuanto supe la verdad tras la magia de la Navidad lo que recibía era dinero para comprarlos o (mi opción preferida) que me llevan a una librería a ir sumando libros en el mostrador hasta que me decían “hasta aquí hemos llegado con el presupuesto”.

Este año en la carta de mi hija de ocho años abundan los libros. Tanto que, tras añadir algunos videojuegos, ya no queda espacio para los juguetes según nuestra regla de una petición por casa.

“Solo un libro”. “Compra algo con lo que pueda jugar”. “No le regales algo que no le divierta” “Mejor un juguete”  “No creo que un libro le vaya a gustar tanto”.

Por supuesto que los libros son un buen regalo.

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