Vuelven los disfraces de carnaval, vuelve la necesidad de estar alerta

Vuelven los disfraces de carnaval, vuelve la necesidad de estar alerta

*** Rozila.com Notas de Prensa. Redes Sociales. ***

Carnaval, carnaval. En muchos escaparates vemos disfraces y accesorios para jugar a convertirnos en otros. Lo tenemos a la vuelta de la esquina.

Carnaval es una oportunidad estupenda para divertirse disfrazándose, niños y mayores. Y el disfraz puede abrir muchas puertas muy positivas para nuestros hijos: permite expresarnos de una manera diferente, dejar volar nuestra imaginación, es un instrumento que facilita el juego simbólico e incluso podemos usarlo para reforzar contenidos curriculares o despertar el interés de los niños por determinados personajes históricos o literarios e incluso problemáticas actuales. Si lo elaboramos junto a ellos, más ventajas aún, empezando por el tiempo compartido.

De hecho, si tenemos a un niño al que le gusten los disfraces, no tienen que estar circunscritos a carnaval o Halloween. Tener un cajón o un baúl en casa con opciones para que se disfracen es buena idea. Dentro no solo tiene que haber disfraces al uso, algunas prendas nuestras que podamos descartar también pueden servirles a la sociedad mil maravillas.

Y si al niño no le gusta disfrazarse, sobra decir que no hay que obligarle por muchas ventajas potenciales que pueda tener esta actividad o aunque el resto se disfracen. No a todos nos gustan las mismas cosas y hay que respetarlo.

Pero, más allá de ese respeto a la voluntad del niño, es una oportunidad perdida si no estamos alerta a lo poco apropiado de muchos disfraces, de lo hipersexualizados que son incluso aunque estén pensados para niños muy pequeños.

No es ya solo que los disfraces de las niñas tengan con frecuencia impropios aromas eróticos, desde las poses de la publicidad hasta el largo de las faldas. También está el hecho de qué tipo de disfraces están pensados para niños y para niñas, qué oficios están destinados a unos y a otros. Es más, incluso hay casos en los que es ridiculo tener versión femenina y masculina de un disfraz.

Absurdo todo, si precisamente lo más divertido a la hora de disfrazarse es saltarse esos absurdos estereotipos y disfrazarse de lo que más nos plazca.

De hecho, hablando de nuevo de oportunidades, hablar y reflexionar con nuestros hijos al respecto cuando veamos estos disfraces es una estupenda.

Es algo que seguro que os suena, algo de lo que ya hemos hablado en el pasado, pero nunca está de más recordarlo.

Pensemos dos veces si ese disfraz infantil que tenemos en la mano (o en el carrito digital) es apropiado antes de pasar por caja.

Termino con un ejemplo de cómo para los adultos la situación es muy semejante (hipersexualización e diferenciaciones innecesarias) y también deberíamos reflexionar al respecto. Ojo a cómo son los disfraces de profesora y los de profesor…

Si se busca “disfraz de profesor”, por aquello del genérico, vuelven a aparecer profesoras hipersexualizadas, entre varones que son zombis, profesores chiflados o aguerridos ‘indianas jones’.

Publicado en Ser Madre.

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