Tradicionalmente se ha pensado que las mutaciones que causan el cáncer provienen de dos fuentes principales: la herencia y el ambiente (humo del tabaco, radiación ultravioleta de la luz solar y muchas otras). Un macroestudio coordinado por genetistas de la Johns Hopkins confirma ahora que no es así: dos tercios de las mutaciones cancerosas provienen de errores al azar en el proceso de replicación del ADN. Solo el tercio restante se debe a la herencia y al ambiente. Este hecho tiene importantes consecuencias para la prevención y tratamiento precoz de cada tipo de cáncer.

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