Sucede poco a poco. El móvil comienza a perder velocidad y, sin que nos demos cuenta, una buena mañana, comienza a bloquearse o ralentizarse de manera exasperante. En realidad no hemos hecho nada especial, pero en ocasiones los móviles, con el uso, se asemejan a un vaso en el que va cayendo gota tras gota hasta que, un buen día, se desborda por completo. ¿Qué está sucediendo y, sobre todo, cómo podemos solucionarlo?

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