El auge de los smartphones se ha llevado por delante a diferentes productos que ya contaban con una categoría propia como las cámaras compactas, pero no ha sido en el mundo de la fotografía el único mercado en el que los móviles han causado estragos: también entre los navegadores GPS. No hace tanto tiempo marcas como TomTom o Garmin se habían hecho fuertes comercializando un tipo de navegador autónomo que se pegaba en el parabrisas del coche y que, de alguna manera, revolucionó la forma de viajar para muchos conductores. Sin embargo, la gloria duró poco puesto que los móviles ofrecían el mismo servicio sin necesidad de un hardware adicional y con el valor añadido de contar con una conexión de datos suficiente.

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