Cada keynote de Apple, como le gusta a la compañía llamar a su presentación anual que tiene un gran sentido del espectáculo y está alejada de una rueda de prensa al uso, era un juego de estrategia. Antes de tomar asiento convenía revisar el local en busca de una posible sala donde estuvieran los productos. Normalmente tocaba hacer fila y esperar a que salieran los primeros para no rebasar el aforo.

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