Centros en Texas negaron vacunas a quienes no son residentes con documentos o ciudadanos

Jesús Díaz es una de las 15 personas que fue rechazada de los centros de vacunación que instaló la Universidad de Texas en Río Grande Valley bajo el argumento de que vacunas son exclusivas para ciudadanos estadounidenses y residentes con documentos de este país. En ese estado no es necesario probar la residencia o ciudadanía para ser vacunado. La UT se disculpó por el incidente el miércoles.
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Jesús Díaz, un hombre de 61 años originario de México que tiene 16 años viviendo en Texas, no pudo recibir la vacuna contra el covid-19 porque un miembro del centro de vacunación al que asistió en Río Grande Valley le dijo que las vacunas son exclusivas para ciudadanos y residentes con documentos.

Durante los últimos cuatro meses, Díz, quien es mecánico y soldador, preguntó a su familia casi a diario si ya le correspondía aplicarse la vacuna y en dónde se le aplicaría.

Fue el 16 de febrero cuando finalmente logró registrarse y recibir la notificación de que tenía que presentarse el sábado pasado en el centro de vacunación instalado en la clínica de la Universidad de Texas de Rio Grande Valley.

El hombre, quien vive con su familia en San Juan, en el condado de Hidalgo, se presentó antes de las 8 de la mañana con su ficha de registro en mano, pasaporte y un comprobante de domicilio y la esperanza de poder inocularse por fin.

Sin embargo, cuatro horas después, cuando le tocó su turno, no pudo vacunarse porque un miembro del equipo le dijo que no había corrido con suerte. “Las vacunas aquí son exclusivas para ciudadanos estadounidenses y residentes legales de este país. No podemos ayudarte. Lo siento mucho, pero estas son las reglas”, le dijo la persona a Díaz.

Según las directrices que han publicado las autoridades de salud del estado de Texas, para ser inoculado no es necesario presentar una prueba de residencia o de ciudadanía.

Jesús Díaz aseguró al diario a The Washington Pos t que en ese momento no quiso causar ningún problema por temor de que el personal llamara a las autoridades de inmigración. Sin la vacuna, abandonó su lugar en la línea de espera y llamó a su hijo, Abraham, de 28 años. “Sentí tanta vergüenza y rabia al mismo tiempo”, relató. “Me sentí discriminado, pero no quería seguir insistiendo”.

Sin embargo, ese día, Jesús Díaz no fue el único que tuvo que abandonar su lugar en la fila. De acuerdo con el Post, un portavoz de la universidad aseguró que fueron 14 personas fueron rechazadas de los sitios de vacunación “a causa de su residencia o su estatus migratorio”.

Dos días después, Abraham recibió una llamada de la Universidad de Texas para disculparse por lo sucedido a su padre. El representante argumentó que el centro de vacunación se había quedado sin vacunas y le ofreció aplicarle a su padre una dosis.

A pesar de la comunicación, José Díaz no quiso volver a que le pusieran la vacuna en la misma clínica.

El miércoles la universidad publicó un tuit en la que le pedían a quienes hubieran sido rechazados por no probar su residencia o por no poder probar su situación migratoria que escribieran al correo covidvaccine@utgv.edu para poder reprogramar su cita lo antes posible.

“Me da vergüenza volver”, declaró Jesús Díaz. “Quiero buscar otra opción en la que no me vuelva a pasar lo mismo “.

Jesús espera que su historia pueda enseñar a otros inmigrantes sin documentos que si hablan en contra de las injusticias, tienen la oportunidad de cambiar las cosas.

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