«Sólo pido que me digan dónde está»: padres inmigrantes luchan por encontrar a sus hijos que cruzaron solos la frontera

«Sólo pido que me digan dónde está»: padres inmigrantes luchan por encontrar a sus hijos que cruzaron solos la frontera

Todas las noches, desde hace tres semanas, tras una larga jornada de trabajo, un guatemalteco, padre de dos hijos y residente en Kansas, marca el mismo número con la esperanza de encontrar a sus dos hijas. Todas las noches se queda en espera, a veces durante más de una hora y media. Si no se da por vencido y acaba llamando a alguien, recibe la misma respuesta: tenga paciencia.

Sus hijas, de 9 y 13 años, están al cuidado del Departamento de Salud (HHS, por sus siglas en inglés) y están a salvo, le dicen los operadores de la línea de ayuda. Pero no pueden darle la ubicación de las niñas porque, aseguran, es información confidencial. En cambio, le cuentan que debe esperar a que un gestor de casos se ponga en contacto con él para iniciar el proceso de llevarlas a su casa.

«Esta es una situación que requiere espera, paciencia y serenidad», le dijo en español la operadora de la línea de ayuda el miércoles por la noche.

La interacción sólo le dejó más frustrado y molesto.

«Dice que siempre es así», dijo un portavoz del padre, «dice que es frustrante porque está desesperado por saber de sus hijas, pero no consigue nada con esto».

Las niñas, al igual que otros casi 20,000 niños bajo el cuidado del HHS, emigraron recientemente a Estados Unidos como parte de una ola de menores no acompañados que ha puesto a prueba los límites del sistema de acogida de menores.

A principios de este año, el Departamento de Salud podía asignar aproximadamente un gestor de casos a 12 niños, pero el número de niños por gestor se ha disparado a medida que la agencia se esfuerza por contratar a más personas que puedan velar por el bienestar de cada niño y su colocación en hogares con padres o patrocinadores, dijo un portavoz federal, que no preció la proporción actual de niños por gestor.

Sin embargo, el tiempo que los niños pasan bajo la custodia federal parece estar disminuyendo ligeramente. En la última semana, los niños dados en acogida por el Departamento de Salud habían pasado un promedio de 31 días bajo su custodia, dijo una fuente familiarizada con los datos, por debajo de los 37 días en febrero y los 42 días en enero, según los datos oficiales.

«Hicieron lo que nosotros no pudimos hacer», dijo un exfuncionario de la Administración  de Donald Trump, que lidió con la escasez de espacio en la atención del Departamento de Salud en 2019, cuando los tiempos de espera superaron los 50 días. Pero, según el funcionario, se espera que el número de menores no acompañados bajo la custodia federal llegue a más de 35,000 en mayo, y podría colapsar fácilmente al sistema sin más recursos del Congreso.

Los portavoces del Departamento de Salud y de la Ofcina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) no respondieron a las solicitudes de conversar con nuestra cadena hermana, NBC News.

Para los padres que tratan de encontrar a sus hijos a través de la línea directa, el sistema ya puede parecer colapsado. Aunque un portavoz del Departamento de Salud dijo que el tiempo medio de espera es inferior a un minuto, muchas llamadas se ponen en una larga espera inmediatamente después de ser contestadas, dicen los abogados y defensores que llaman a la línea directa con sus clientes.

Amy Cohen, psiquiatra infantil y directora de Every Last One, la organización que ayuda al padre guatemalteco en Kansas, dijo que la frustración y la desesperación del hombre son similares a lo que ha visto con muchos otros progenitores que viven en Estados Unidos y tratan de encontrar a sus hijos.

«Hemos tratado con cientos en los últimos dos meses. Estamos recibiendo llamadas de padres que no pueden encontrar a sus hijos«, dijo Cohen, «tradicionalmente, el padre tenía noticias de su hijo o de un gestor de casos en un par de días. Ahora pasan semanas y semanas sin saber de nadie».

Para el Departamento de Salud, conseguir que los niños estén en manos de sus padres o patrocinadores es imperativo para abrir nuevos espacios que den cabida al creciente número de niños que cruzan la frontera y para aliviar los retrasos en las estaciones de la Patrulla Fronteriza.

Los padres que se encuentran en el país de forma ilegal reciben el mismo trato que los que están documentados a la hora de reunirse con sus hijos bajo la custodia del Departamento de Salud, y el Gobierno de Joe Biden ha dado garantías de que su información no será compartida con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés).

Algunos padres, como una inmigrante venezolana llamada Andrea, han tomado cartas en el asunto. La mujer viajó desde Santa Ana, California a Phoenix, Arizona, esta semana después de que le informaran de que el Departamento de Salud había puesto a su hijo en un centro de acogida.

Había dejado a su hijo de 6 años, Juan Felipe, con su padrastro y una abuela en Venezuela para escapar a Estados Unidos después de que, según ella, recibiera amenazas contra su vida. Juan Felipe llegó más tarde y cruzó a Estados Unidos con su padrastro y su abuela. Pero fue tratado como un niño no acompañado, por lo que fue separado de los adultos y enviado a la custodia de la Patrulla Fronteriza y luego al Departamento de Salud.

Al principio, su madre no podía saber dónde estaba.

«Nadie me decía nada», dijo. «Llamaba tres veces al día: por la mañana, por la tarde y por la noche».

Entonces, cuando Juan Felipe se negó a comer o a dormir, recibió una llamada del Departamento de Salud y se enteró de que estaba en un centro de acogida en Phoenix. Viajó inmediatamente.

Andrea esperó todo el día, agarrando el oso de peluche que había traído para su hijo. Luego, por fin, se lo entregaron. «Dijo que no quería separarse nunca más», afirma tras la reunificación.